Evaristo: el león argentino del género negro

Crónica policial, leyenda urbana y realismo sucio en el Buenos Aires de los años 50

Adelardo Méndez * En Evaristo, Carlos Sampayo y Francisco Solano López construyen uno de los retratos más poderosos del cómic negro latinoamericano. A partir de un policía real —Evaristo Meneses—, los autores levantan una obra que parte del dato histórico para deslizarse hacia la mitología urbana. El resultado es un integral extraordinario: seco, contundente y con ese aire de leyenda que convierte la crónica policial en relato casi épico.

El personaje histórico: de policía real a mito gráfico

El protagonista existió. Se llamaba Evaristo Meneses, conocido como “El Pardo”. En 1957, con 50 años, fue nombrado jefe de Robos y Hurtos en Buenos Aires. Ese mismo año alcanzó la fama… y también murió el “Evaristo histórico”, justo cuando su leyenda comenzaba a consolidarse.

Antiguo boxeador —había aprendido a pelear con su abuelo y a disparar con notable puntería—, Meneses se ganó reputación por llegar donde otros no llegaban. Tenía redes de informadores, infiltrados y soplones. Actuaba con eficacia, pero no siempre con ortodoxia.

No era un policía escrupulosamente legalista. Era un hombre que entendía la calle. Y en la calle, la ley se dobla.

El cómic: entre la crónica y la leyenda

Lo que hace grande a Evaristo no es la fidelidad documental, sino la recreación. Sampayo no escribe una biografía académica; selecciona episodios, los dramatiza y los carga de una tensión moral que roza lo mítico.

El lector asiste a:

  • Interrogatorios violentos.

  • Ambientes turbios.

  • Delincuencia de bajo fondo.

  • Un Buenos Aires gris y áspero.

La obra transcurre en los años cincuenta, pero respira una intemporalidad que la aproxima al gran noir clásico. El protagonista no es un detective privado derrotado —como Alack Sinner— sino un policía en activo, con placa y con poder. Eso cambia la perspectiva: aquí la ley no observa desde fuera, sino que actúa… y a veces golpea.

Los autores: dos pesos pesados del cómic argentino

Carlos Sampayo

Figura clave del noir europeo y latinoamericano, Sampayo es ampliamente reconocido por Alack Sinner, creada junto a José Muñoz. En ese universo narrativo —que se expande en historias como El bar de Joe o los episodios relacionados con Billie Holiday— el autor demostró su capacidad para explorar la derrota, la corrupción y la melancolía urbana desde una óptica profundamente humana.

Francisco Solano López

Dibujante fundamental del cómic argentino, Solano López es responsable de obras capitales como El Eternauta y Ernie Pike. Su trazo, realista y expresivo, posee una densidad narrativa que aquí encaja como un guante: sombras densas, rostros curtidos y una ciudad que respira violencia y fatalismo.

La combinación entre el guion áspero de Sampayo y el dibujo poderoso de Solano López convierte Evaristo en una pieza mayor del género.

Un noir con identidad propia

Visualmente, la obra impacta desde la portada. Hay densidad, hay sombra, hay gesto. El blanco y negro refuerza la crudeza. Solano López no embellece: muestra arrugas, miradas torcidas y escenarios donde la moral es una zona gris.

Narrativamente, Sampayo desplaza el foco hacia algo más profundo: la construcción de un mito popular. Evaristo no es solo un policía eficaz; es el “león argentino”, un símbolo de orden en medio del caos. Pero también es un hombre contradictorio, propenso al exceso, a la bofetada rápida, a la justicia por caminos laterales.

Ahí está la tensión que sostiene todo el libro.

Este integral de Evaristo es, sencillamente, un ejemplo perfecto de cómic negro. Parte de un personaje real, pero no se queda en la crónica; lo eleva a categoría legendaria. No busca el documento histórico, sino la intensidad narrativa.

Estamos ante una obra fundamental del cómic latinoamericano, firmada por dos autores de primera fila. Un álbum que impresiona, que atrapa y que confirma que el género negro, cuando se hace bien, no necesita artificios: basta una ciudad, un hombre y la violencia latente bajo la superficie.

Un cómic extraordinario.

Los 16 casos del integral

El integral reúne 16 casos protagonizados por Evaristo, comisario de Robos y Hurtos en el Buenos Aires de los años 50: un policía célebre, eficaz y expeditivo, que se mueve entre la calle, los soplones, la prensa sensacionalista y los despachos.

Los episodios funcionan como relatos cortos de noir: atracos con revancha personal (un viejo boxeador convertido en delincuente), desapariciones que destapan dobles vidas, estafas y chantajes, crímenes en barrios miserables, y operaciones donde la política y los servicios se mezclan con la delincuencia. A veces Evaristo resuelve por intuición y redes; otras, por pura presión física y autoridad.

A lo largo de la serie aparecen figuras recurrentes —periodistas, confidentes, prostitutas, matones— y un paisaje social cada vez más turbio: racismo, miseria, corrupción, violencia institucional. El tono va subiendo hasta un final amargo: un caso de amenazas y “limpieza” policial que deja a Evaristo atrapado en una maquinaria de poder que lo utiliza, lo desacredita y lo hunde, cerrando el integral con una sensación demoledora de justicia imposible en una sociedad enferma.